Curiosidades y embriagueces de una embajada a Samarcanda

¡Saludos desde el Bosq…. digo, desde Ad Absurdum! Antes de nada queremos agradecer a los chicos de Ad Absurdum el habernos brindado la oportunidad de poder colaborar con ellos en este proyecto, pues la historia no es tan seria ni recta como se nos muestra en los manuales. Rebuscando entre las hojas hemos encontrado algunos episodios dignos de ser contados por su grado de absurdez. Hemos salido del ramaje del bosque para contaros un episodio del real y, en ocasiones, absurdo mundo construido. Una de nuestras debilidades históricas es la Edad Media y precisamente desde allí viene la historia que queremos contaros…
Érase una vez, allá por el siglo XV, la historia de una embajada que después de tres años de viaje diplomático regresó a Castilla sin entregar el mensaje y con la mitad de hombres. La famosa embajada a la que nos referimos es la de Ruy González de Clavijo quien viajó hasta los dominios de Timür-i-Lang para entregarle un mensaje de Enrique III de Castilla con el fin de establecer relaciones comerciales y frenar el avance turco hacia Europa. ¿Dónde se encuentra el colmo de este asunto? En la curiosa manera de llevar a cabo la diplomacia y en la manera en la que termina la misma.
Si has atravesado Europa y parte de Asia, mayoritariamente a pie, hasta llegar a Samarcanda es de agradecer que te reciban con agua y comida, si además te lo ofrecen en lujosas fiestas, mucho mejor pero como dice el refrán lo poco gusta y lo mucho cansa. Desde su llegada a Samarcanda hasta su partida hacia Castilla pasaron dos meses. En ese tiempo fueron invitados a numerosas fiestas celebradas en los ámbitos cercanos al khan. Tanto se habla de ellas en el texto que más parece un viaje de fin de curso universitario que una embajada diplomática y ahora os explicaré por qué. Clavijo describe en su relato las numerosas fiestas a las que acuden: programadas en tiendas de vivos colores, vajilla de oro y aljófar y mucho, mucho vino y aguardiente. El siguiente fragmento muestra muy bien esta casuística (¡Atención! Siempre que tratemos con un texto medieval hay que saber que seguramente contenga un porcentaje de exageración):

(…) “y no ha de dejar ninguno vino en ella, y si le deja, no le quieren tomar la taza de la mano, o hácenle tornar a beber, y beben de una taza una o dos veces, y si dijeren que beba aquel vino por amor del Señor, o si le conjuraren por la cabeza del Señor, hanlo de beber todo, que una sola gota no dejen. Y el hombre que esto hace y más vino bebe, dicen que es bahadur, que dicen ellos por hombre recio, y el que refiera que no quiere beber, hácenle beber, aunque no quiera”
(…)

“Y a esta sobredicha fiesta vino Caño, la mujer del Señor Tamurbec, y a las veces bebían vino, y a las veces de brebaje de leche: y de que el beber duró una gran pieza, hizo venir ante sí a los dichos señores Embajadores, y dioles a beber ella misma con su propia mano del vino, y con el dicho Ruy González porfió una gran pieza por le hacer beber vino, que no quería creer que nunca bebiera vino; y tanto fue el beber, que se caían delante de ella los hombres beodos, sozabrados: y esto han ellos por muy gran nobleza, ca entenderían que no sería placer ni regocijo donde no hubiese hombres beodos[1]”.

Estas fiestas no se concebían como simple ocio sino que en ellas se llevaban a cabo algunas negociaciones diplomáticas. El panorama tenía que ser… digamos… curioso, pues el alcohol confunde los sentidos y los sentires.
Mientras tanto el tiempo pasaba y la audiencia no llegaba. Cuál es el colmo de la embajada que cuando pensaban que podían entregar el mensaje en mano a Timür-i-Lang la muerte se les adelantó. Círculos cercanos les informan de que el khan se encuentra en muy mal estado y al poco tiempo fallece. Que su estado era débil no era mentira pero hay que tener en cuenta que el khan estaba preparando una campaña de engorde territorial cuyo fin era anexionar China y ¿qué es Castilla al lado del gran imperio del sol naciente?
En resumen, la embajada fue un fracaso pues no pudieron siquiera entregar el mensaje, eso sí, la espera fue de lo más entretenida. Visto en conjunto podemos resumir esos dos meses en una frase bastante popular: “Para que luego digáis que os hemos tratado mal”.
Tras este corto relato retornamos a nuestro Bosque esperando encontrar entre las hojas otras historias absurdas y curiosas que vuelvan a hacer posible una nueva colaboración.


Ahora sí, ¡Os espero entre las hojas!





[1] Fragmentos extraídos de Embajada a Tamorlán. Versión digital consultada: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/vida-y-hazanas-del-gran-tamorlan-con-la-descripcion-de-las-tierras-de-su-imperio-y-senorio--0/html/feed4b6c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.htm#2


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«Fuera de las sombras de la leyenda empiezo a entender, me parece, la maravilla de estos árboles». 
El Señor de los Anillos: Las Dos Torres

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